En estos tiempos en que en casi en todas las actividades, especialmente en las del ámbito creativo, impera el canibalismo, el «lo mío es mío y de pronto lo tuyo también», es gratificante encontrar a un escritor que piensa en sus colegas, entrevistarlos, valorar su trabajo y editar un libro para hacerlos visibles, sobre todo en su propio país, de donde partieron hace largo rato y, en algunos casos, aún no han sido leídos.
Es lo que ha hecho durante los dos últimos años Eduardo Márceles Daconte, escritor ‘cataquillero’ (nacido en Aracataca y criado en Barranquilla) que materializa en el libro 20 narradores colombianos en USA la literatura colombiana de la diáspora en Estados Unidos, lanzado con gran éxito en la pasada Filbo, Feria Internacional del Libro de Bogotá, bajo el sello Collage Editores.
Y es que Márceles Daconte no olvida que todo comienzo es difícil. Que cuando le comentó a su inolvidable profesor Alberto Assa su deseo de estudiar en Nueva York, el maestro le gestionó una beca que, aunque no cubría todas sus necesidades, le sirvió para empezar a construir unas alas fuertes y grandes. En su condición de mochilero literato ha estado en más de veinte países y, según cuenta, «en todos los lugares a donde he ido en calidad de migrante, siempre he encontrado una mano amiga».
Pero no es la primera vez que hace una antología de esta naturaleza. Ya en 1983 el desaparecido Instituto Colombiano de Cultura le encomendó la Antología de narradores colombianos en USA, que incluyó nombres como los de Luis Zalamea Borda, Vicente Trezza, Tomás González y Heriberto Fiorillo. Claro que esta vez se ha empleado más a fondo y nos pone frente a veinte plumas que merecen un espacio importante en la biblioteca y la retina de los lectores de habla hispana y anglo, ya que hay algunos que escriben originalmente en inglés y uno de ellos lo hace en spanglish.
La antología empieza con una muestra de su generosidad hacia uno de sus más entrañables amigos, vecino y compañero de andaduras:«Para Aníbal Tobón Bermúdez, narrador, poeta, dramaturgo, actor, trotamundos, mamador de gallo, crucigramista, soñador de utopías y excelente amigo».
Y se ‘autoprologa’, tal vez para no molestar a nadie. Se destaca en el texto la forma original como clasificó y denominó a los escritores escogidos: biculturales, asimilados, nostálgicos, localistas e híbridos, pero sin etiquetar a tal o cual, dejando al lector la motivante tarea de determinar a qué ‘especie’ pertenece cada uno.
La lista está integrada por escritores de diversos lugares de Colombia, entre los cuales hay nueve del Caribe: Rafael Vega Jácome, de Zambrano, Bolívar; Plinio Garrido, de Sincé, Sucre; Beatriz Mendoza Cortissoz, Jaime Cabrera González, Freda Mosquera, Miguel Falquez-Certain, Jaime Manrique, Renandarío Arango y Jacqueline Donado, barranquilleros. Además, Silvio Martínez Palau, de Buenaventura; Alfredo Arango Franco, de Cali; Adriana Restrepo, de Medellín; Álister Ramírez, de Armenia; Carlos Aguasaco, Gustavo Arango, Juan Pablo Salas, Luis Alberto Miranda, Martha Daza y Armando Romero, bogotanos, y Pilar Vélez Zamparelli, de Santa Rosa de Cabal, Risaralda.
Se destaca un texto escrito originalmente en spanglish por el bogotano radicado en Nueva York desde 1999 Carlos Aguasaco, titulado Deliverando groserías, que en su primer párrafo dice:
«Yes, he has a job deliverando grocerías en Jackson Heights. Yo estoy segura que you have seem him con his helmet and his bicycle pedalea y pedalea por la Roosevelt Avenue y la Eighty Second Street. They say que él es the fastest delivery guy in the whole wide world. But eso na má es for publicity. Yes, él es rapidísimo like Flash or Sonic pero in bicycle. Trust me, él es tan quick deliverando grocerías que the store pays him 10 dollars an hour plus tips y garantiza al customer que si las grocerías no se deliveran in thirty minutes or less, la cuenta les sale free of charge.
But ellos no les dicen que si the devilery guy no llega a tiempo, he has to pay por las grocerias con his own salary. You know, like ellos se lo descuentan at the end of the week antes de pagarle in cash porque
él todavía no tiene his documents. You know like his papers, la green card y el permiso de trabajo pa’ que mandamos la application».