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Criminales

Domingo, Julio 9, 2017 - 00:00

Un trágico suceso aconteció hace tres días en la ciudad de Barranquilla, capital del departamento del Atlántico, al norte de Colombia. 

El crimen múltiple fue cometido por un grupo de asesinas cuyo modus operandi es recurrente y común, no solo en esta ciudad –cuna de gente alegre, con un ritmo de vida tranquilo y pausado que contrasta con los atracos y episodios violentos que suceden casi a diario– sino en todo el mundo hispanohablante. Este delito, lamentablemente, suele pasar desapercibido.

Por desgracia, nadie pudo hacer nada por intentar salvar a las víctimas, quienes murieron en el acto ante los ojos impávidos de su propia madre. Fueron otras hijas de la mujer las que cometieron el terrible acto.
Estas hijas, conocidas como las Comas Criminales –tanto hombres como mujeres las han parido en algún momento de su vida–, fueron engendradas por el órgano vital responsable del proceso de razonamiento de su despistada madre; surgieron de dicho órgano como cuando la diosa griega Atenea nació emergiendo de la cabeza de su padre Zeus cuando Hefesto se la partió en dos de un hachazo. 

En esta ocasión, las Comas Criminales fueron fruto de un ejercicio mental para producir un texto y, sin compasión alguna, asesinaron a varias de sus hermanas, conocidas como las Frases, descuartizándolas sin piedad mediante la separación de sus principales miembros: sujeto y verbo. Menos mal que no hicieron lo mismo con verbo y objeto. 

Así fue como la Coma Criminal Primera mató a la Frase Primera: «Luz María, estaba nadando en un mar de agua cristalina». La progenitora de esta Frase interrumpió injustamente la placentera actividad que estaba realizando aquel sujeto de curvas pronunciadas. La Frase Primera murió en el acto. La Coma Criminal Segunda mató a la Frase Sexta –afortunadamente las Frases Segunda, Tercera, Cuarta y Quinta se libraron de aquel destino fatal– del siguiente modo: «Con ímpetu y alegría trotaba, el caballo azul del conde Timoteo». El peculiar equino se vio obligado a dejar de trotar. Cabe decir que hasta la organización PETA se puso en contacto con la autora y madre del escrito por coartar la libertad y la voluntad del animal. La Coma Criminal Tercera puso final a la prometedora vida de la Frase Décima de este modo: «Tras varios años en el exilio, alejado de su añorada tierra natal, el coronel Timoteo, emprendió un largo viaje de vuelta a casa plagado de aventuras que rozaron lo imposible». Coronel Timoteo, lamento que, al separarte de aquella palabra que denotaba la acción que realizaste, te impidieran de manera tan vil cumplir con tu adorado sueño de retornar a tu amada patria.

Ante la salida a la luz de los hechos y esperando sin éxito a que la gente expresara su indignación, a excepción de la protesta de PETA, decidí ponerme en contacto con expertos de las más prestigiosas universidades del mundo, quienes me alertaron sobre la gravedad del uso de las Comas Criminales y me advirtieron de que este puede derivar en una catástrofe lingüística de escala inimaginable. Ellos recomiendan el ejercicio de la lectura y la escritura para  prevenir estos crímenes y otros muchos que puedan acontecer en nuestro necesario y vital universo de la escritura. 

Ciudadanos del mundo: no se queden impasibles ante las Comas Criminales, no dejen que esta fuerza maligna siga causando estragos. 

Por Alicia Hugues
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